Cuestión de escalas

Hace unas semanas, en un encuentro sobre educación inclusiva que organicé en mi trabajo, escuchaba a Emilio Martín del Sistema Amara Berri hablar sobre la UTOPÍA como algo que pocas veces llega a cumplirse; un sueño en el horizonte que no llegamos a alcanzar pero que guía los pequeños pasos que vamos dando en un camino.

En nuestra obsesión con abrir este proceso, un mes y algo antes de su lanzamiento queremos pararnos a escribir con una doble excusa: contar dónde nos encontramos y situarnos nosotros mismos en el mapa.

Esta es MI escuela surge como un proyecto de investigación-acción autosugestionado y sin más pretensión que la de poner sobre la mesa prácticas en el campo de la participación en el ámbito escolar y otras prácticas que impliquen al alumnado de los centros educativos andaluces en la conexión con el mundo en el que viven y su capacidad para provocar cambios en su entorno. De la misma forma nos interesa diseñar metodologías que testear en el aula que promuevan pensar en torno a estos fines. Estamos en ello, pero vamos lentos. Vamos lentos porque este proyecto no ocupa el centro de nuestra actividad cotidiana, al menos no desde la producción de contenidos para la web. Fran y yo nos pasamos artículos, tuits y prácticas que cazamos en la red y que nos parecen interesantes para poner el foco sobre ellas. De esta forma vamos generando un archivo de experiencias a las que contactar, mirar y entrevistar. Estamos en ello, pero hacerlo mientras trabajamos, estudiamos y vivimos no es tan fácil como nos podía parecer al principio. Es por esto que hemos tenido que escalar lo que teníamos en mente. Escalar como una forma de rebajar la exigencia que nos poníamos encima y recuperar lo gozoso de poner en marcha este espacio. Un espacio que nos sirve como excusa para encontrarnos con profesorado, educadoras y educadores comprometidos con la escuela como espacio de transformación social.
Aún no somos públicos, pero sentimos la necesidad de contar lo difícil que es asumir proyectos de este tipo cuando nadie puede liberarse en exclusiva para desarrollarlos.

¿Qué vamos a hacer en Esta es MI escuela?

En esta primera beta del proyecto vamos a recopilar. Recopilar experiencias a través de entrevistas y visitas a espacios y centros educativos que nos parezcan interesantes. Recopilar artículos, noticias y todo lo que pesquemos al vuelo a través de las redes sociales, grupos de profesorado y encuentros a los que asistamos. Recopilar y juntar prácticas para conformar una suerte de archivo educativo sobre participación en el ámbito escolar y educación política.

También -si nos apetece, si nos dan los tiempos, si podemos- lanzaremos pequeños materiales que sin incidir en la generación de propuestas, sirvan para dar a conocer desde dónde nos situamos, qué estamos leyendo o funcionen como detonantes para iniciar nuevas conversaciones online y offline. Queremos hacerlo utilizando el fanzine como medio. Un fanzine es una publicación auto-editada, fotocopiada y autodistribuida. Estarán disponibles en la web en versión digital descargable para que cada cual se lo pueda montar imprimiéndolo y grapándolo en su casa o escuela.

Hemos habilitado también una cuenta de Twitter (@estaesmiescuela) donde compartiremos todo el material que se podrá encontrar en la web. La idea es compartir contenidos que tengan relación con los de nuestra investigación-acción. Si tienes cuenta en esta red social sería un detallazo que nos siguieras <3

Cuando empezamos Esta es MI escuela soñamos una UTOPÍA de proyecto hacia la que estamos caminando. Para llegar a ella tendremos que adaptar el paso a las necesidades que cada tramo de camino. Siempre nos dijeron que los comienzos tienen que ser fuertes y grandes; nosotros preferimos empezar aunque sea a base de pasitos muy, muy pequeños; que no es poco.

 

Cuando llegaron la participación ya estaba allí.

Cuando abrieron las puertas del centro el día 1 de septiembre, la participación ya estaba ahí. Durante el verano había cogido algo más de polvo que a lo largo del curso. Pocas veces en el año se acordaban de ella. Algún Consejo Escolar cuando hacía falta -o simplemente había que convocarlo- y una o dos reuniones de familias. Poca cosa. Poco diálogo, poco tiempo y muchas cosas que hacer. Es normal. El profesorado ya carga con muchas historias todos los días. Y muchas de ellas se salen de las competencias que tienen asignadas. Sin embargo, la participación no debería tomarse como un añadido. La educación política, es decir, el proceso de enseñanza y aprendizaje que tiene como objetivo la formación de una ciudadanía crítica, responsable y capaz de participar en lo que ocurre en su entorno debería ser una prioridad para la escuela. Leer el medio y saber cómo inferir en él debería ser la punta de lanza de cualquier centro educativo público.

Participar es tejer lazos en el centro educativo. Dentro del propio centro y entre el centro y el contexto. La participación debería tomarse como un pilar central del plan de convivencia escolar. Además de porque las diferentes normativas educativas vigentes así lo indican entre sus fines y principios, por el compromiso que desde la escuela se adquiere con la sociedad en la formación del alumnado. Ciudadanía que necesita aprender a participar con responsabilidad en su entorno social con la misma intensidad que aprender lengua española, educación artística o matemáticas.

Si pensamos en qué metodología es más adecuada para cada grupo de estudiantes, qué materiales son los mejores para impartir cada materia o qué horario es el más adecuado para cada grupo, ¿por qué no pensamos en cómo son las estructuras de participación de nuestras escuelas? ¿qué están posibilitando o imposibilitando en el centro educativo?

La Ley educativa vigente dicta que “toda escuela contará, al menos, con el claustro de profesorado y con el consejo escolar donde estará representada toda la Comunidad Educativa”. Y es ese al menos lo que nos interesa. Puesto que detrás de él hay una potencialidad que sabemos que en muchos casos se está aprovechando, pero sería interesante que se exprimiese en cada escuela. Ese al menos abre la posibilidad de que se piensen y se creen espacios abiertos a la participación de la comunidad educativa para que participe de forma directa en la gobernanza gestión de las escuelas. Espacios propios para cada escuela, para cada contexto, para cada grupo humano que conforma una comunidad educativa. Si se asume que cada centro educativo tiene

Es importante pensar en quién tiene que pensar cómo se organiza la participación en los centros educativos. Sobre todo porque puede ocurrir algo muy común: si nos encargamos todas, al final no se encarga nadie. No debería ser así. Deberíamos saber organizarnos y asumir tareas comunes desde el común.
Es posible que esto ocurra porque es realmente complicado encontrar el tiempo necesario para hacerlo asumir esta responsabilidad. También porque desarrollar este trabajo no tendrá ningún tipo de reconocimiento para la persona que desarrolle dicha función dentro del claustro. Hoy en día trabajar para la democracia, la participación y la ciudadanía en las escuelas es amor al arte. Así no se va ningún lado.

Vamos a soñar un poco. Si existe la figura de la coordinación de TIC, de coeducación o de un programa educativo igual podría ser interesante que en cada colegio o instituto público existiese la coordinación de participación y educación política democrática. Una persona con inquietud por trabajar a favor de la ciudadanía que reciba un reconocimiento por parte de la Administración Pública.

Si la formación de las ciudadanas y ciudadanos es una prioridad real, las escuelas tienen que abrirse al diálogo, flexibilizar los tiempos y favorecer nuevos modelos de gobernanza. Modelos que están por crearse y en los que todas las personas que estamos implicadas en la Educación debemos aportar algo. Modelos que no pueden gestionarse a base de decretazo.

Es el momento de imaginar el mundo que queremos y cómo podemos ayudar a conseguirlo desde las aulas.

Nosotros estamos en ello.

Estamos en ello

Estás en la primera entrada del blog de la investigación-acción Esta es MI escuela. Estás en el punto de partida de un proyecto en el que queremos preocuparnos sobre cómo se desarrolla la educación política en los centros educativos públicos de la Comunidad Autónoma de Andalucía. 

Nos gustaría contarte de dónde venimos y a dónde queremos ir. Siempre desde la certeza de la incertidumbre. Desde el pensar juntas y probar juntas. Pensar probando y probar pensando.

De dónde venimos

Somos Fran y Pablo. Nos hemos conocido durante nuestro último periplo universitario. Coincidimos en nuestra pasión por la Educación y la forma en la que la entendemos y queremos vivirla. Después de muchas conversaciones Pablo puso sobre la mesa la idea de articular Esta es MI escuela y Fran se lanzó a la piscina.

Hemos tratado de definir y presentarte este proyecto de forma accesible a pesar de su propia complejidad. Y para ayudarte en su comprensión tienes un glosario que explica en qué universo nos situamos y en el que se esbozan algunas tentativas de a dónde queremos que se dirija este proyecto.

  • No es posible separar la política de la educación. El acto político es pedagógico y el pedagógico es político · ¹

Toda la educación es política. Cada acto educativo se sitúa en un lugar respecto al statu quo existente en un determinado contexto social. Lo que se nombra en el aula, cómo se organiza el centro educativo, la distribución de espacios o la apertura de las escuelas a los barrios también son parte del proceso de enseñanza y aprendizaje.

La lectura crítica de los contextos sociales, comenzando por el propio centro educativo debería ser prioritaria en el mundo actual. Las escuelas deben enseñar a participar, a razonar en voz alta, a compartir opiniones, a construir el bien común.

Los centros educativos son lugares imprescindibles para aprender a vivir. Formar una ciudadanía crítica capaz de implicarse en el cambio y la transformación de aquellos lugares de los que forma parte.

Queremos comentarte también que entendemos este proyecto desde un compromiso por la educación. Actualmente no estamos conformados legalmente y todos los gastos de puesta en marcha y funcionamiento los estamos asumiendo personalmente. No hay ningún tipo de entidad detrás de Esta es MI escuela.

A dónde vamos

De forma más o menos explícita y con más o menos importancia, en todos los centros educativos se desarrollan mecanismos de participación que implican a toda la comunidad educativa.

Nos gustaría conocer esas prácticas  y servir de espacio público para visibilizarlas y socializarlas. También nos apetece compartir nuestras propias experiencias y propuestas de participación.

El blog es nuestro cuaderno de notas de esta experiencia. Publicaremos entrevistas, artículos, materiales y percepciones sobre aquellas experiencias a las que podamos acercarnos.

Nos gustaría contar con vuestras ideas, trayectorias y experiencias.

Esta es MI escuela es, por tanto, un work in progress, un trabajo en  continua construcción y revisión.

Tenemos todas las ganas e ilusiones puestas. Bienvenid@ a bordo.


¹Paulo Freire, Pedagogía del Oprimido.